fidelización3 Conceptos básicos de la atención al cliente de 2º de primaria

Basta con que demos un pequeño vistazo, o mejor dicho un “oidazo”, al lenguaje coloquial que empleamos a diario para darnos cuenta del poder que tiene el cliente: “El que paga, manda”, “El cliente siempre tiene la razón”,… El cliente es, ha sido y seguirá siendo el reloj que marque el tempo de cualquier relación comercial.

A pesar de la importancia de los clientes,  a algunos parece habérseles olvidado lo que significa este término, concibiéndolos únicamente como simples números con patas: cuando a tus clientes solo los veas como números andantes, que fluctúan, que suben y bajan, estarás cavando tu propia tumba y ya no habrá marcha atrás: estarás solo ante el peligro ya que éstos ya habrán iniciado su fuga a la competencia. ¿Acaso no te suena aquello de que cuesta 5 veces más conseguir un cliente nuevo que fidelizar a uno de tu cartera?

A estas alturas, y para los rezagados de la clase, no estaría de más aclarar 3 conceptos básicos al más puro estilo profesor de 2º de primaria:

–      Cliente: “Persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa”.

Es decir: el que compra, el que paga, el que se deja euros en tu empresa,… ¿por tu cara bonita? No. Ninguna relación es eterna. No dudes que siempre habrá uno más alto, más guapo y… hasta 7 veces más fuerte que tú y tu cliente tendrá la puerta abierta para irse con él en cuanto quiera.

–      Asiduidad: “Frecuencia, puntualidad o aplicación constante a algo”.

Es decir: que cuando alguien necesita comprar, te lo compra a ti. ¿Crees que siempre será así? Pues va a ser que no…

Si ya hay algunos que con estos 2 conceptos anteriores se pierden, fruto de la relación entre estos 2 términos surge un tercero del que muchos no tienen ni idea de su existencia (así les va):

–      Fidelizar: “Conseguir, de diferentes modos, que los empleados y clientes de una empresa permanezcan fieles a ella”.

Vamos que, heredado del fútbol del mítico Luis Aragonés y trasladado al mundo empresarial, podemos decir aquello de “comprar, y comprar, y volver a comprar…”.  Y que cuando lo hagan, hagan cola en tu puerta. Y otra vez surge la dichosa pregunta ¿Y por qué te van a seguir comprando a ti? Pues esto es como los hijos: si les enseña, los cuidas, juegas con ellos y los tapas cuando tienen frío,… siempre te amaran. Tus clientes, si te preocupas por ellos, los escuchas,… no solo cuando compran sino también cuando no lo hacen,… siempre te serán fieles. Para recibir también hay que dar.

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